La contaminación por residuos es un problema que nos afecta a todos. Te invitamos a combatirla conociendo y aplicando las 5 R.

Si alguien te dijera que pequeñas acciones cotidianas como lavarte los dientes, ducharte, hacer las compras o comer ponen en riesgo la calidad de vida de generaciones presentes y futuras dirías que es un pensamiento un poco extremo, ¿no?

Al día de hoy somos más de 7,5 mil millones de personas habitando este planeta (7.623.103.157 al momento de escribir este artículo) y la cifra va en aumento. Desde esta perspectiva es un poco más fácil entender que los hábitos que tenemos, las actividades que desarrollamos, las formas en que satisfacemos nuestras necesidades, lo que producimos y consumimos, tienen incidencia real en el ambiente, sobre todo cuando hablamos de la contaminación por residuos. El problema es que no solemos reconocernos como parte activa y responsable de algunos problemas porque pensamos justamente,

“¿Qué impacto puede tener lo que yo haga entre tanta gente?”

- “Sólo es una botella”, dijeron 8 mil millones de personas...

“Sólo es una botella”, dijeron 8 mil millones de personas…

La realidad es que la acumulación sucesiva de pequeños acontecimientos y la sumatoria de sus efectos son una de las formas más fuertes de impacto ambiental, pero también es la que menos percibimos y por lo tanto, la más difícil de cambiar. La buena noticia es que, como individuos, tenemos capacidad de acción. ¡Es hora de hacernos cargo del problema de la basura desde la raíz! Y esa raíz, en gran parte, somos nosotros y nuestras decisiones de consumo.

Hay varias formas de combatir la generación de residuos desde el hogar, y pueden resumirse en 5 R’s que, aplicadas en el siguiente orden, resultan muy efectivas:

REDUCIR: Para todo aquello que no puedas o no quieras rechazar, siempre es posible reducir las cantidades que usamos o la frecuencia con la que lo consumimos. Toda reducción en nuestros patrones de consumo repercutirá directamente en una disminución de residuos. También es posible reducir el impacto de nuestro consumo al preferir productos artesanales, locales o regionales por sobre artículos importados que tuvieron que recorrer grandes distancias para llegar a vos y que provienen de grandes cadenas de producción, a menudo muy contaminantes y en ocasiones relacionadas a condiciones de trabajo precarias.

RECHAZAR: Esta es una invitación a pensar bien antes de llevar algo a nuestra casa. Podemos rechazar todo aquello que realmente no necesitamos, como las muestras gratis, los productos sobre empaquetados o el uso de objetos plásticos descartables, que tienen un tiempo de utilidad reducido y una duración prácticamente eterna. No te olvides que mucha de la basura que producimos (un tercio para ser más exactos) ni siquiera corresponde a productos en sí, si no a su excesivo packaging. Estás pagando por llevar basura a tu casa.

RECUPERAR: Aquí nos referimos exclusivamente a los desechos orgánicos que se producen principalmente en nuestras cocinas: restos de verduras y frutas, cáscaras, semillas, y los restos de poda o pasto del jardín. ¡Si es orgánico no es basura!. Gestioná tus residuos orgánicos correctamente y no sólo estarás reduciendo tu basura a la mitad, si no que obtendrás tierra abonada para tus plantas. Existen diferentes procesos para reintegrar los materiales orgánicos y sus nutrientes a la tierra: compostaje, lombricultura, pacas digestoras, biodigestión…investigá y elegí el que se ajuste a tus posibilidades.

REUSAR: Preferir productos re utilizables una y otra vez, en lugar de objetos creados para usarse y descartarse. Bolsas re utilizables para las compras, servilletas o paños de tela en lugar de papel, botellas recargables, toallitas y pañales de tela, etc. Este punto también se trata de prolongar al máximo posible la vida útil de un producto (reparándolo si es necesario) y encontrar nuevas utilidades para aquello que usualmente descartamos.

RECICLAR: Lo que a menudo se considera como la estrategia ecológica por excelencia, en realidad debería ser nuestra última opción. El reciclaje es importante, pero no es suficiente por varias razones:

  • Actualmente sólo se recicla un %10 de la basura producida a nivel mundial.
  • Algunos materiales, como el plástico, sólo admiten un número limitado de veces de reciclado, por lo que cada vez se genera un producto de menor calidad que, más tarde o más temprano, terminará descartado.
  • El consumo de plástico aumentó indiscriminadamente. Lo usamos en todo y para todo. Así, no hay plan de reciclaje que funcione, ni planeta que resista.

¡Tu aporte importa, sé parte del cambio!

 

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños,
haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”
Eduardo Galeano.
Escrito por: Agustina San Millán.
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Instagram: @agussanmi

Fuentes:
Devincenzi, A. ( 4 de marzo de 2018). Produccion de basura: cuál es la realidad en Argentina y qué se podría hacer. Buenos Aires. www.elcronista.com. Recuperado de: https://www.cronista.com/responsabilidad/Produccion-de-basura-cual-es-la-realidad-en-Argentina-y-que-se-podria-hacer-20180302-0075.html
Mariana. (8 de julio de 2015). 30 días sin plástico + Algunas ideas para que te unas al desafío. Cualquier cosita es cariño. Recuperado de: https://www.cualquiercositaescarino.com/30-dias-sin-plastico-algunas-ideas-para-que-te-unas-al-desafio/

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